domingo, 14 de octubre de 2012

Informe sobre la visita a Bogotá


Comenzaré por un breve análisis cultural de la capital. Bogotá es una ciudad hostil, donde a nadie le preocupa lo ajeno, porque están demasiado ocupados con lo propio, quizás sea un método de precaución ante el alto índice de delincuencia capitalina, que nadie se atreve a ayudar a su prójimo.

No hay un sentido de pertenencia por la ciudad, basuras en las calles, locales y monumentos rayados y un caos al interior de su sistema de transporte masivo,  Transmilenio, dejan ver la falta de motivación de sus habitantes por mostrar una buena cara de Bogotá.

Se evidencia una pluriculturalidad en sus habitantes, se encuentran costeños, paisas, bumangueses y diversidad de personas pertenecientes a distintas regiones del país, que se diferencian instantáneamente de los nativos de esta ciudad. Los bogotanos tienen por característica, peinados similares, unos rasgos faciales particulares difíciles de describir y por la costumbre al clima no se visten muy abrigados.

En las calles se evidencia un ambiente de afanes, es un caos pasar las calles en un semáforo, nadie respeta izquierda o derecha y se forma lo que yo llamaría un “pogo” en mitad de la calle, pues la gente lucha por llegar al otro lado antes de que cambie el semáforo.

El frio capitalino fue mi gran deleite, pues disfruto de las bajas temperaturas en gran medida, a pesar que se den ocasiones en que dañen planes de diversión.   

En cuanto a los medios de comunicación. En RCN que fue el primer medio en visitarse, se vive la inmediatez, todos caminan rápido de un lado para el otro, son pocos los que se ven descansando en las áreas destinadas para esto. Se toman muchas precauciones al momento de permitirle la entrada a cualquier persona, sea actor, trabajador o visitante. Al igual que en la movilización al interior del canal, pues un movimiento imprevisto podría causar un colapso en la señal o un daño grave en la transmisión de un programa y afectar la imagen del canal ante la opinión pública.

El segundo lugar a visitar fue la biblioteca Luis Ángel Arango y la exposición de los diversos diarios que existen en el mundo. Fue increíble ver toda una colección de los más prestigiosos periódicos internacionales reunidos en un solo lugar, para que sean observados por los espectadores que difícilmente pueden llegar a preciar la primera página del Washington Post o del New York Times o porque no, del Le Monde de Paris. También ver la publicación en tamaño gigante de las publicaciones de El Colombiano, sobre hechos noticiosos que han marcado el país.

Fue emocionante visitar el periódico El Tiempo, principalmente por las salas de redacción, un lugar donde hay espacio para la creatividad y el arte de escribir, a simple vista son solo cubículos convertidos en oficinas, pero si nos adentramos en estas, encontramos un área que cada uno ha decorado y adecuado para que fluya la noticia, para precisar detalladamente en un artículo todo lo sucedido en el acontecer nacional e internacional. Informar, educar, entretener y generar opinión son parte de la labor cotidiana de los habitantes de este maravilloso espacio.

Las rotativas también me alcanzaron a impresionar, grandes dimensiones y enormes capacidades de producción en poco tiempo, hacen que estas máquinas sean dignas de un cuento periodístico irreal. Fuera de eso el espacio y el recorrido ocupado por el resto de máquinas encargadas de armar y doblar el periódico son algo que hay que verlo para creerlo. En conclusión, solo se impresionan los que realmente nos gusta el periodismo.

La radio, otra de mis actividades periodísticas favoritas. Cabinas con equipos de última tecnología, micrófonos de alta fidelidad de audio y personas con la suficiente creatividad y capacidad para hacer imaginar al oyente, todo lo que se les cuenta. No por nada la llaman: la magia de la radio.

Debo reconocer que iba con muchos prejuicios para Bogotá, tanto con respecto a la gente, como con la ciudad en general, pero la visita me cambió unas visiones y me afirmó otras. Por mi parte fue muy provechosa la visita a la capital, y no descarto la posibilidad de buscar un futuro laboral en esa ciudad.            

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